Piezas de Lego, Stop Motion y música de videojuegos ochenteros. Sin lugar a dudas, no podía haber sido mejor la combinación de elementos que, el sueco Tomas Redigs, ha aplicado a su maravilloso homenaje al mundo de los videojuegos de aquellas primerizas máquinas de 8 bits. Con esto, y con algo más de 1.500 horas de trabajo (que son pocas), aquí os traemos el resultado de tan memorable hazaña.



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