En vísperas de regalos, y cuando las calles se llenan de cajas de cartón vacías amontonadas en las basuras, a algún publicista no se le ocurrió mejor modo de publicitar el Mini Cooper que llevando un figurado embalaje del vehículo a un container situado al pie de la calle por donde cientos de personas pasan diariamente. Esto si que es un minicoche, pero qué gran regalo...



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