
El reciente electo presidente de los EE.UU. tuvo que sincerarse ante la pregunta de un joven estudiante chino en su actual visita al país de Oriente.
"Nunca he utilizado Twitter, pero soy un defensor de la tecnología y de no restringir el acceso a Internet"
El Twitter de Obama, que cuenta con casi tres millones de followers (ahora seguidores), había sido una herramienta esencial en su carrera hacia la presidencia, ya que la ciudadanía aprovechaba la cercanía que esta herramienta ofrece hacia su entonces candidato. Es evidente e indiscutible que para ciertas tareas el presidente cuente con un equipo de personas que asuman labores, pero el caso de Twitter es algo más cercano a la suplantación de una persona con unas líneas morales, personales e ideológicas que jamás debieran ser "interpretadas" por otra persona. Lo más reseñable es que, con esta hecho, se ha podido arañar la honestidad y la carcasa de marketing que rodea a Obama y le pueda costar la credibilidad de sus votantes.
Parece que Ana Rosa Quintana, Milli Vanilli, etc... van a estar bien acompañados en el infierno de los inmorales.



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